Abordar el desafío de detectar y clasificar las amenazas potenciales en estos entornos exigentes es esencial para la próxima generación de ADAS. La clave para superar estas limitaciones puede estar en la fusión de la imagen térmica y de radar de imagen tipo Doppler. Esta tecnología de última generación podría aumentar o incluso reemplazar los sistemas de detección convencionales, así como los complejos sistemas basados en LiDAR.
Esta área es una fortaleza central para Magna, líder en el diseño, el desarrollo y la entrega de sistemas ADAS completos e integrados en el vehículo, incluidas las tecnologías térmicas y de radar. El sistema de detección térmica de Magna, por ejemplo, utiliza imágenes térmicas en tiempo real para ampliar la percepción del conductor hasta cuatro veces más allá del alcance de los faros y detecta peatones, ciclistas y animales hasta 200 metros (656 pies) por delante del vehículo.
Al combinar las ventajas de la tecnología térmica para la detección de firmas térmicas con la capacidad del radar de imágenes de determinar la ubicación, velocidad y dirección de un objeto, este sistema avanzado puede proporcionar un análisis del entorno más rápido y confiable en condiciones adversas. Esto significa que los conductores, o los sistemas de intervención automatizada, pueden tener más tiempo para reaccionar y evitar accidentes, incluso en las situaciones climáticas o de conducción más desafiantes.
Además de las múltiples modalidades de detección, se incorpora el aprendizaje automático impulsado por IA para procesar los datos de los sensores más rápidamente mediante una fusión temprana, y puede rastrear con mayor precisión a peatones, animales y otros objetos. Esto mejora el rendimiento y la confiabilidad del sistema, y, al mismo tiempo, reduce las falsas alarmas.
El resultado es un ADAS más preciso y sólido que puede aumentar la confianza del conductor y reducir la ansiedad en condiciones de conducción difíciles. La fusión de tecnologías térmicas y de radar ofrece un salto significativo en sofisticación y capacidad, mucho más allá de las mejoras incrementales de los sistemas actuales.
Además, el costo y la escalabilidad del radar de imágenes y los sensores térmicos son relativamente competitivos, especialmente en comparación con la complejidad de los sistemas basados en LiDAR, que se ven principalmente en la actualidad en las aplicaciones del segmento prémium. Esto hace que la tecnología avanzada sea más accesible para y se pueda adoptar en el mercado masivo.
Los sistemas futuros también pueden incorporar elementos que evalúen el entorno de un vehículo y la fricción de la superficie de la carretera para ayudar a los conductores a tomar decisiones más informadas sobre el frenado y otras acciones relacionadas con la seguridad. La comunicación de vehículo a vehículo puede mejorar aún más las capacidades de los sistemas ADAS mediante el intercambio de datos de sensores.
En última instancia, el objetivo es mejorar la seguridad y los tiempos de reacción en condiciones de conducción adversas, y la fusión de imágenes térmicas y el radar de imágenes permitirá lograr esto como nunca antes.